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La Economía Social frente al reto de la Economía Colaborativa

Tuve la oportunidad de dar una conferencia sobre la Economía Social y Colaborativaen la Universidad de Buenos Aires invitado por el Profesor Daniel Nieto. Un tema emergente, apasionante y complejo que me ha permitido en la preparación del estudio del caso de España, reflexionar sobre el potencial y los retos o externalidades negativas que se asoman en el horizonte.

La Economía Social es pilar básico de la economía en España. Supone 145. 299 millones de euros de facturación (10% del Producto Interior Bruto) y 2.564.964 empleos directos e indirectos (1 de cada 6 trabajadores empleados en España). Casi 43.000 entidades empresariales (cooperativas, sociedades laborales, asociaciones, empresas de inserción, Fundaciones, etc) y más de 15.075.103 personas asociadas. (32,27% de la población).

Es un sector socio-económico que está permitiendo soportar mejor la crisis y salir más rápidamente de ella, ya que prima el capital social por encima del económico o financiero. Solo duranteel año 2013 se crearon un 32% más de cooperativas que en 2012, y el empleo creció en todas las comunidades por primera vez en la última década, con cifras poco comunes en el mundo empresarial. Según los datos del Ministerio de Empleo, en las Cooperativas, más del 80% son socios trabajadores, con contratos indefinidos, a tiempo completo. En el resto de las empresas cerca del 90% de los nuevos contratos es temporal y a tiempo parcial.

La emergencia de la economía colaborativa (sharing economy)

La crisis económica ha tenido como efecto, que en el capitalismo del siglo XXI, emerjan nuevas formas de producir, gestionar y consumir. Hemos pasado de un mundo en el que sobra de todo a otro en la que la mayoría no puede disfrutar de lo que este siglo ofrece a menos que sea compartiéndolo.Tener cosas está dejando de estar de moda y las nuevas tecnologías disruptivas permiten generar nuevas formas de crear valor.Miles de plataformas electrónicas de intercambio de productos y servicios se expanden a toda velocidad en un abierto desafío a las empresas tradicionales.

La organización sin ánimo de lucro Mesh Labs, que ofrece información sobre este tipo de empresas, tiene registradas nada menos que5.000 compañías que ofrecen servicios de este tipo.El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) le calcula un potencial de 110.000 millones de dólares (82.000 millones de euros). Hoy ronda los 26.000 millones. La economía colaborativa, ha sido definida por la revistaTime como una de las diez ideas que cambiarán el siglo XXI. Esta forma diferente de consumir es una consecuencia de la digitalización, pero también una réplica frente a los abusos en los precios, el mal servicio y la pésima regulación en muchos sectores oligopólicos.

La firma de estudios de mercado Nielsen dice queel 53% de los españoles estarían dispuesto a compartir o alquilar bienes en un contexto de consumo colaborativo. Ese porcentaje es nueve puntos superior a la media europea (44%). Aunque en países donde la recesión ha sido profunda, como Portugal (60%) o Grecia (61%), las ratios son más altas. La crisis económica ha conducido a un cambio de mentalidad de los ciudadanos en su manera de relacionarse social y económicamente.

El universo del consumo colaborativo se expande día a día y en España ha tomado velocidad de crucero en 2012, a pesar de la crisis (o gracias a ella).Una realidad que ha venido para quedarse y está revolucionando muchos sectores económicos.Del intercambio de casas al coche compartido, del ‘crowdfunding’ al ‘coworking’, de los préstamos entre particulares (P2P) a los ‘solucionadores’ a domicilio. En apenas un año, en España se han creado más de 150 ‘startups’ a la ‘economía compartida’, y muchas de ellas con dinero propio o gracias al crowdfunding.

Sin embargo esta nueva economía choca con sectores existentes que ven en estas nuevas empresas una clara amenaza y queel legislador se encuentra frente a una situación nueva, acomodar estas actividades en la sociedad,basados en innovación y generadores de empleo, puedan subsistir con garantías y evitando que operen en la economía sumergida. Igualmente genera algunas externalidades negativas como la economía sumergida y la falta de garantías a los consumidores. Temas que hay que tratar

La crisis en los países occidentales ha empujado el desarrollo de esta nueva economía que promueveuna nueva figura, la del microemprendedorque está utilizando estas plataformas como una salida ante la situación actual, y emergen grandes plataformas de intermediación que generan millonarios negocios.

Todo este nuevo mundo es imparable y hay que reflexionar y trabajar sobre ello.Ni es viable el liberalismo puro sin control ni regulación gracias a la tecnología, ni se pueden mantener los privilegios de algunos sectores regulados. Necesitamos nuevas respuestas para garantizar que toda esta innovación se convierta en un círculo virtuoso de crecimiento, prosperidad compartida y ayude a la inclusión y cohesión social.

Por su parte,la tradicional Economía Social tiene el reto de reinventarsea este nuevo mundo digital e hiperconectado. Para ello tiene que desarrollar nuevas herramientas y estrategias para seguir cumpliendo con su función de desarrollo económico, inclusión y solidaridad en el quelos vectores tecnologías de la comunicación, energía y logística son los pilares de una nueva economía. Hay que ponerse las pilas.

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